-¿A qué te referías cuando dijiste que estaríamos siempre conectados?
Desde hace poco, Hori y yo hablamos sin parar. Sus ojos cálidos siempre miraban hacia al frente mientras intercambiabamos ideas.
Y mientras tanto...
Yo, Sumi... Lo miraba atenta y descaradamente.
Mi mirada; quizás penetrante, jamás se apartó de él durante nuestras conversaciones.
Ah, sé con certeza que Hori nunca lo sabrá.
¿Por qué debería?
Sólo quería admirarlo un poquito más.